Entre todos los rituales para ceremonias de matrimonio, el Lazo de Promesas, conocido internacionalmente como Handfasting, es uno de los más hermosos y cargados de simbolismo. Entender de dónde viene esta tradición nos ayuda a darle un sentido mucho más profundo en la actualidad.
El origen histórico del Handfasting
El Handfasting no es una invención moderna. Sus raíces históricas se remontan a las antiguas tradiciones celtas. En épocas antiguas, las parejas formalizaban su compromiso frente a su comunidad uniendo sus manos con cuerdas o cintas.
De hecho, de esta antigua práctica proviene la famosa expresión en inglés “tying the knot” (atar el nudo). El término proviene de la palabra en nórdico antiguo hand-festa, que significa cerrar un trato uniendo las manos. Históricamente, el rito marcaba un contrato de intención matrimonial, a menudo considerado como un “matrimonio de prueba” por “un año y un día“. Tras este periodo, la pareja decidía si el compromiso sería definitivo o si seguían caminos separados.
La evolución del ritual en nuestros tiempos
Con el paso de los siglos, la atadura de manos dejó de ser un contrato legal para convertirse en un rito puramente simbólico y espiritual. En la actualidad, la cuerda representa el camino que los novios llevan recorriendo juntos y la creación de un futuro compartido. Hoy, las parejas personalizan sus lazos usando colores específicos o elementos que representen su identidad y herencia.
Nuestro sello propio: Un cierre inolvidable para tu ceremonia
En la práctica contemporánea más habitual, las manos de los novios suelen atarse al inicio o a la mitad de la ceremonia, para luego desatarlas e intercambiar los anillos.
Sin embargo, nosotros hemos desarrollado un enfoque propio que busca potenciar la fluidez, el significado y la emoción del momento. En nuestras ceremonias, proponemos que el lazo esté presente y acompañe silenciosamente cada una de las promesas mientras ustedes se entregan los anillos. Una vez que las argollas ya están en sus dedos, utilizamos la cuerda como gran cierre. El oficiante envuelve esas manos ya anilladas para sellar la promesa, entregando una bendición final y definitiva justo antes del beso.
¿Quién debe tejer o preparar la cuerda? La cuerda viene incluida como parte del servicio, pero puede ser tejida por los mismos novios durante su etapa de compromiso, simbolizando su trabajo en equipo. También es hermoso invitar a los padres o seres queridos a sumar cintas o dijes al cordón.
¿Qué se dice al momento de atar el lazo? El oficiante acompaña la atadura con palabras que afirmen el vínculo. Típicamente se da una bendición en nombre de los presentes.
Si deseas incluir este ritual histórico y darle un sello único a tu matrimonio, hablemos y diseñemos juntos un momento inolvidable.